
viernes, 5 de noviembre de 2010
El gato con espinas

jueves, 4 de noviembre de 2010
Un diablo que se desliza en mi puerta

Ahí está, le deje entrar, toco con suaves movimientos, con sonrisa de ángel y sutiles encantamientos, se desliza con cautela toma mi mano fría y me abraza en el horror, salgo y encuentro sus brazos como resguardo y su aroma es triste delicia de emulación.
Cómo hacerle, si cuando pedía auxilio me salva un Diablo, ¿qué harías si es con la única persona que puedes estar es con él? ¿Qué harías si es el único que puedes querer o amar? ¿Qué harías si las opciones estar a su lado o morir alejado? Es que acaso hay opción.
Tu, ella, ellos, ustedes dirán es un maldito, es el tirano de mi agonía pero es mi bien, es mi refugio, mi cuidado y resguardo, es mi compañero, mi complemento, mi sonrisa y mi día.
Los seguiré escuchando refunfuñar y serán mi razón más mi corazón anida otras cosas y le quiere y le necesita, lo guarda, lo cuida. No puedo fingir y quererle en secreto, sería peor que hipócrita, sabe que poseo poco, que no soy muy agraciada y en exceso histérica pero lo que desee, pida o quiera si es con sinceridad yo se lo voy a proporcionar.
Yo al igual que él y muchos otros quizás inocentes he sido señalada de tirana o pérfida, no pienso dejar a todos aquellos que son juzgados como injustos por poseer un exceso de honestidad puesto que ellos no pretenden dibujar una realidad con colores sin arco iris, sin luz, sin sol, sin la claridad que exige lo puro de sus almas. Sé que es turbio más no apesta al caño de hipócrita con cara de inocente.
Moriré en el desgarre de sus palabras y el día que se harte de mi me marcharé digna, sabiendo todo lo que le quise, mis manos no estarán vacías puesto que él me ha dado el sustento de la noche y lo mejor de un amanecer: un soplo y un suspiro, yo se lo retribuyo con brisas y caricias de madre, de hermana, de amante, de amiga.
Será un Diablo en extremo encantador, que le he confesado mis deseos y sobre todo mi entendimiento sobre la tierra que piso, sé que no es santa, que mi condena ya está puesta en cada paso que doy me acerco al infierno que han abierto otros por mí, dejándome en soledad, pero él me mira con sus ojos compasivos y decide acompañarme y eso como el vaso de agua a nadie se le niega.
Hoy seré ciega, porque me he cansado de pelear, de mirar un mundo fingido que se bate en idealismos superfluos e ignorancia abismal; permaneceré cerca de ese Diablo descomunal y si quiere matar pues que sea de mi alma con lo que se tenga que alimentar, no me le pienso alejar.
lunes, 11 de octubre de 2010
La Cicatriz en la mano

La cicatriz en la mano
¿Por qué te dejas enamorar tan súbitamente para luego sufrir?
¿Qué harás más si mueres mañana?
¿acaso amar es nadar en el río tempestuoso, próximo a tormentas
acaudaladas de lluvia de lagrimas, tiñendo causes de pasión?.
Y ¿por qué si amar es combatir lo sosiegas con superfluas explicaciones?
No entiendo.
Aquel que se oculta y no admite lo que siente es cobarde,
engaña a su alma y se inventa un nunca para siempre volviéndose inerte;
ojalá sepa bien que sin ser o ente no hay nada ni explicación
para el abismo recurrente de almas fracturadas,
tampoco existe elegía para el amor porque no lo hay para la misma muerte
son parte del ocaso y toda esta desolación.
Todo parece ser un sueño burdo,
desde que estoy aquí no he soltado la pluma
aun así está noche yo estoy aquí y ella no,
mientras tu desgraciado la añoras le escribes
y te atreves a hablar de ella frente a otros.
Sufro para quizás odiarte,
entonces vuelve la lucha a mi
porque es un sentimiento que no quiero albergar;
ahora sé cuanto somos desgraciados.
Ella llegó, tu marchas tras su son
como un baboso animal bípedo,
mientras yo me consumo en el coraje
sé que aún así me importas,
a distancia alguien dice
- ¡Y SI TODO ESTA JODIDO QUÉ! –
He pegado nuevamente a la pared
tres veces y la mano sangra,
mi fuerza la ha guiado al dolor
y en ésta sequia con la cicatriz en ella,
solamente pienso:
ando mejor si ti entre los abismos etéreos
de desolados vestigios atiborrados del corazón
que parten y doblegan todo por locura
que por la misma razón.
viernes, 27 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
Entierro
Nuestra vida se va reeditando yo me voy convirtiendo poco a poco en lo que alguna vez jugué a ser, pero ya no tengo miedo de mi misma ni de los demás.
... imagina traer a tu padre o a tu abuelo pendiendo de una cadena en tu cuello, o un anillo en tu mano, ¿Qué tal he? Por un lado escalofriante por otro sorprendente, el humano ha encontrado una manera más de perpetuar su volátil existencia.
Todos lloraban y lloraban, cada uno tenía sus motivos y yo contemplaba en expectaculo,si quizás yo pude haber llorado, posiblemente habría sido por lo conmovida que estaba al ver tan malas actuaciones en esta tragicomedia pero cuando entendí que todos estaban emotivos por sus intereses me concentre en la actuación de cada uno de sus personajes; la peor actuación se la llevan las urracas cantadoras, todas esas mujeres que chillan y chillan desquiciadamente y de ellas brotan cantos "según religiosos", pienso que si Dios las escuchara cantar así él también lloraría.
La actuación fuera de lugar. Algunas veces nos encontramos con personajes que están fuera de lugar o que no encajan en las historias ya sea por una artimaña del mismo autor o de la vida (posiblemente éste sea el caso); mi abuela pintaba este escenario con un comentario fuera de lugar por no llamarlo de lo más imprudente o indiscreto, -yo quisiera morir en un día así de nublado, frío y lluvioso, amiga, tu madre murió en un día que me encanta, adoro cuando el clima esta así.- , primero piensas "que ching...esta diciendo", pero después ¡HA! Chuchito esta llorando. Claro mi análisis de la obra era correcto por eso esas viejas cantaban tan feo y algún personaje tenía que explicarlo.
La mejor actuación sin duda fue la del enterrador, hizo su trabajo de tirar el cofre al hoyito sin tacto, tirarle tierra con pasto y eses de perro mientras los demás arrojaban rosas y a estos los bañaba con un poco de lodo en los zapatos, zapatillas y pantalones, que me cautivo la escena y el personaje: un hombre bastante confiado, común y corriente, sucio, hastiado por tanto drama y acostumbrado a lidiar con lo tétrico de esto lugares.
La ambientación del lugar era muy buena, me gusto el parque "Francés", se nota el poderío de antiguas familias francesas resididas en la ciudad (algo característico pues yo provengo de alguna de ellas), las criptas de estilo gótico y neogótico están bien diseñadas y contribuyen a una estética bastante sutil al lugar hasta diría que es de gusto exquisito (ya que a mi me encanta este tipo de arquitectura); aunque debo de admitir que no me sorprendí tanto ya que las había visto en las fotos de un Dark que se cree vampiro en el face; me acorde se Shoneska mofándose de este tipo de personajes superfluos.El desenlace de la historia no fue nada trágico, después de tanto drama hay que seguir con la comedia alguien dijo que tenía hambre y otro antojo de chiles en nogada; así todos se fueron felizmente a comer. Fin.
Si, me quedé con un extraño sabor de boca, apesar de todo me remiti a acontecimientos obscuros del pasado, pocos placenteros y me senti como una niña nuevamente, pero debo regresar a la realidad y es que después de diez años él esta muerto, nada lo va a cambiar, me disgusta tanto cuando me preguntan por él y dicen si lo recuerdo; -CON UN CHINGADO CARAJO ¡NO, NO, NO! no me acuerdo de él, ni lo que hacia, ni que lo regañaba cada vez que estaba borracho-, así es como algunas veces quisiera contestar porque además de que ya me canse de repetirlo también de escucharlo, simplemente ellos no saben que algunas veces me acuerdo de él y le escribo como recuerdo que algunas veces de niña solía hacer.
jueves, 24 de junio de 2010
Maldita

…Ella dijo -solamente quiero destrozarle el alma-
más que gemir gritó en ese arrabal:
¡Soy ángel del Luzbel!
Alguien con supremacía la señalo como pérfida, nefanda;
negó su sentencia y se hizo prolifera de maldad,
la tomó como lienzo para hacer soltar mejor a la pluma,
anotó cual si fuera sermón las siguientes palabras:
No hay peor vomitivo que tu dolor en mi vientre,
bañé las sabanas con sangre sino era virginal menos santa,
enmendé las horas con falsa omnipotencia que sirvió sólo como engendro de mi degradación.
Después de todo irónicamente el fuego fatuo siguió ardiendo en otras cabezas,
ahí se convirtió el cielo en llameante silíceo,
aquella fe la hizo profeta de la verdad eterna:
su inmanente maldición.